Zvezda Cinéma (Belgrado)

El Novi Bioskop Zvezda un cine abandonado en la ciudad de Belgrado, ocupado desde noviembre de 2014 por jóvenes artistas que realizan ahí proyecciones para combatir el fenómeno de demoliciones de espacios culturales y que sirve como punto de encuentro de las nuevas generaciones de cineastas serbios.

El 21 de noviembre de 2014, un grupo de alrededor de cien estudiantes y amantes del cine irrumpieron de manera ilegal en el abandonado cine Zvezda para realizar una proyección de la película “The Disobedient” de Mina Djukic, y fue ese el punto de partida de la ocupación de este lugar lleno de historia, el cual fuera antes el estudio del famoso fotógrafo serbio Milan Jovanovic. Construido en un estilo art noveau por Milan Antonovic y después transformado en un cine bajo el nombre de “Koloseum Cinema” en 1911, fue renombrado Zvezda –que significa “estrella” en serbio- al momento de su nacionalización bajo el régimen comunista en 1945. En 2007, la compañía estatal “Beograd Filma”, encargada de 14 de los 19 cines de la ciudad, incluidos entre ellos el Zvezda, fue vendida a un empresario serbio ubicado en Londres por 9.2 millones de euros, aun cuando su valor era estimado en 60 millones. A pesar de la obligación legal de mantener las salas de cine en existencia, el nuevo dueño tomo la decisión de vender 5 de los complejos un año más tarde, los cuales serían convertidos en supermercados, centros nocturnos o restaurantes. Poco más tarde y debido a los procesos legales en su contra, el dueño abandono el resto de los cines. Mientras las salas de cine en Belgrado aun atraían 4.2 millones de espectadores en 2004, la privatización ha generado un decaimiento a la vida cultural de la capital serbia, la cual fuera en algún momento la tercera ciudad a nivel mundial con mayor número de proyecciones solo después de Paris y Moscú. “es un desperdicio para una ciudad con una historia tan rica el no tener más salas de cine que no terminen siendo un complejo gigantesco o un centro comercial” dice Veljko Lopicic, uno de los ocupantes.

Desde el principio de la ocupación, el grupo recibió el apoyo de Michel Gondry, quien uno de los miembros tuvo la fortuna de conocer en un festival y quien inmediatamente fue seducido por la iniciativa. El director hizo un cortometraje animado con la finalidad de apoyar la campaña de inversión del lugar, lanzado solo unas cuantas semanas después de la ocupación del mismo con la idea de generar el mayor ingreso posible y de esa manera poder mantener el lugar.

Los primeros días son sin embargo difíciles; el grupo de amigos tiene que ocupar el lugar constantemente para evitar un desalojo, y esto se da durante el fin del invierno en un gran edificio sin calefacción, pronto la iniciativa empieza a ser desaprobada por algunos sectores, “teníamos problemas porque algunos pensaban que éramos comunistas, otros nos acusaban de haber privatizado el edificio solo para nosotros, otros nos atacaban por proyectar películas LGTB, mientras otros nos describían como hooligans o anarquistas invadiendo una propiedad privada, pero estaban equivocados, el edificio estaba abandonado y se hubiera caído a pedazos si nosotros no hubiéramos hecho nada al respecto”.

En respuesta a estos ataques y sospechas, el grupo abrió las puertas del lugar a los habitantes de Belgrado para que pudieran visitarlo y descubrir su estado actual, no se conformaron con haber ocupado las instalaciones del cine, si no que poco a poco comenzaron las reparaciones del lugar gracias a los donativos de los visitantes y con ayuda de artesanos locales que ofrecían sus servicios como símbolo de apoyo al proyecto. La organización interna del grupo creció rápidamente en comparación con la inicial anarquía por la urgencia de ofrecer eventos diarios y programaciones continuas a los espectadores. Los miembros del equipo, el cual varía entre 5 y 10 personas –todos voluntarios- va y viene intercambiando labores y responsabilidades de acuerdo a sus ocupaciones y disponibilidades.

El lugar ofrece de 2 a 3 proyecciones diarias y es hogar de conciertos, obras de teatro y hasta exhibiciones. La selección es realizada directamente por el equipo a cargo “no hay niveles organizacionales entre nosotros, todos somos iguales, tomamos todas las decisiones juntos, hacemos la programación juntos, compartimos responsabilidades” explica Veljko. La audiencia puede también sugerir películas a través de la página oficial o bien vía Facebook, las películas mostradas vienen en gran parte del Archivo Yugoslavo de Cine, uno de los tres primeros más grandes del mundo, pero también, de jóvenes directores que solicitan un espacio donde poder exponer su trabajo. El equipo, que en ocasiones asiste a festivales para presentar su trabajo o bien como simples espectadores, aprovecha estas oportunidades para identificar películas independientes que de otra manera serian invisibles en Serbia para proyectarlas en sus instalaciones. La idea es crear conexiones también con otros países y estimular el intercambio artístico entre creadores de diferentes ciudades del mundo.

Las proyecciones, que atraen entre 15 y 300 personas son en formato digital o 35mm, aunque existe la intención de próximamente también presentar formatos 16mm y 8mm. Desde principios de verano, las proyecciones se llevan a cabo en el patio del edificio, el cual fue un punto determinante a la hora de tomar la decisión inicial de cuál de los cines ocupar, siendo el Zvezda el único de ellos que conservaba todos sus asientos y pantallas pero también el que contaba con este importante espacio externo.

Casi un año después del inicio de la ocupación visitamos el Zvezda con Vladimir Gvojic y Veljko Lopicic, quienes nos guiaron a través de los 2000 m² de increíble y transformado terreno. Las viejas oficinas se transformaron en salas de edición y post producción, lugares donde encontrarse e intercambiar ideas. “Queremos crear un espacio para los artistas que no tienen donde desarrollar su trabajo, ya sea cine o bien arte experimental, teatro, música” dice Vladimir Gvojic, “hay muchos artistas aquí, pero están encerrados en casa, nada se desarrolla porque no hay lugar donde exponer sus ideas. Queremos ser un centro cultural que pueda convertirse en el punto de partida de una nueva ola de artistas serbios”. Finaliza Veljko Lopicic.

“No existe nada parecido aquí, no hay un lugar donde puedas llegar y compartir ideas para crear un proyecto desde cero porque todo ahora está basado en dinero” continua Veljko. La pregunta en cuanto al modelo económico queda en el aire, “al final, queremos crear un espacio auto suficiente”. El equipo está planeando lanzar pronto una nueva campaña en búsqueda de financiamiento, con la idea de continuar las renovaciones necesarias y perseguir los sueños de desarrollo del Zvezda.

Veljko concluye, “Cuando lo tienes todo te acostumbras a los lujos, pero cuando llegan los momentos difíciles, como no tienes nada, tienes que ir mas allá y tomar cualquier oportunidad que se te presente. Aquí, la idea es proyectar películas, juntar personas alrededor de ellas, compartir ideas y ser capaces de respirar de nuevo.”

Traducido por Daniel Carreto ♥