Il Kino (Roma)

Creado por una comunidad de profesionales en la materia cinematográfica, Il Kino, es un cine independiente ubicado en la capital italiana, con un bar y espacio de co-working a disposición.

En 2010, en el barrio de Pigneto en Roma, el cinema Grauco cerró sus puertas luego de cuatro décadas de haber recibido a los amantes del séptimo arte en la capital italiana. Pero un joven productor, Cristiano Gerbino, tenía en mente preservar el lugar y fue así que poco a poco llego a juntar alrededor de 50 socios alrededor de su loca idea, todos profesionales en el ámbito cinematográfico. Loca porque en aquellos momentos en Italia los medios eran muy escasos: “No había más dinero para financiar las actividades culturales alrededor del cine, por lo que nos dimos cuenta que si el estado no podía apoyarnos, tendríamos que actuar nosotros mismos” comenta Massimo Galimberti, uno de los primeros socios del lugar. Este grupo de entusiastas creo después la agrupación “Quichotte”, en la cual cada uno de ellos contribuyo con un capital inicial de 600€ y después 300€. Convirtiéndose ellos mismos en los constructores, carpinteros, plomeros y electricistas del lugar, lograron restaurar el inmueble e incluso decidieron agregar un bar: “Así aquellos que vengan a ver una película podrán también tomarse un trago y los que vengan por un trago podrán ver una película”. El 28 de enero de 2011 se celebró la inauguración oficial del cine, llamado ahora Il Kino. Desde entonces se realizan fiestas semestrales que sirven para financiar los proyectos y actividades del lugar, las cuales han ido ganando público y fama debido a su calidad, así como la interesante mezcla de proyecciones y música que ofrecen.

No había más dinero para financiar las actividades culturales alrededor del cine, por lo que nos dimos cuenta que si el estado no podía apoyarnos, tendríamos que actuar nosotros mismos.

Entramos a una guarida de artistas y amantes del cine ubicada junto al bar, la cual fue adaptada como un espacio de co-working funcional durante el día. El equipo esta ocupado preparándose para una proyección, los actores ensayan en una esquina, el productor va y viene haciendo llamadas telefónicas; se trata de un espacio más allá de la sala de proyecciones pensado en estimular los encuentros entre individuos, fomentar las relaciones, intercambio de conocimiento y trabajo, y más… se trata de generar una comunidad. Pero es también un medio para diversificar sus ganancias, junto con el bar, y así llegar a las metas que la pequeña sala de proyección de 36 asientos no puede garantizar. Los 54 socios fungen también como voluntarios y trabajan de manera constante como cajeros, vendedores e incluso proyeccionistas; la selección de películas y otras decisiones importantes con respecto al cine se hacen a través de un comité, donde cada uno de ellos opina acerca de lo que quieren presentar al público. Con respecto al bar, los socios comparten la responsabilidad en cuanto a la comunicación, organización y manejo del mismo; y es una dirección del comité, formada por 7 miembros, la que permite tomar decisiones importantes de manera más rápida y eficiente. Durante el primer año de actividades, la selección de películas proyectadas respondía únicamente al hecho de que se tratara de películas contemporáneas, desde entonces mucho ha cambiado pues ahora se ha decidido proyectar películas de culto –sobre todo los domingos y durante festivales (por ejemplo el Festival de Cine de Roma)- y después organizando actividades alrededor de la proyección. Sin embargo el público también puede organizar proyecciones “Es importante saber que hay un lugar para ti, para la organización de una proyección o una sesión de co-working”, dice Massimo.

Esta relación entre el público e Il Kino es el corazón del mismo, ya que cualquier miembro de la audiencia es considerado mucho más de lo que se podría pensar: “es un jugador, es uno más dentro de nuestro equipo”. Se trata de un deseo de inclusión que busca terminar con la separación entre el público y el artista “el problema es la distancia entre el mundo del cine y su audiencia. Para nosotros es muy importante darle vida a cada discurso y relación creados, incluidas aquellas con artistas y directores de gran fama” explica Massimo.

Poco a poco Il Kino se ha transformado en un lugar de encuentro y un referente del cine independiente en Roma, y se ve a sí mismo como un lugar de relaciones, donde un guionista puede conocer a un director o un director a sus actores. Paolo Sorrentino y sus productores Paolo Juliano, Gabrialo Salvadore, Paul Haggis e incluso Mathieu Amalric son clientes frecuentes de Il Kino. “se ha convertido en un punto de encuentro para toda una generación de cineastas italianos”

El lugar funciona como distribuidora desde 2014 con la idea de cubrir esa ausencia de difusión que existe en varios cines de Italia. Los primeros 3 títulos de su catálogo son “The Future” de Miranda July, “Clip” de Maja Milos y “Soul of America” de Poull Brien, la historia de Charles Bradley.

No contentos con brillar en toda Italia como un ejemplo de éxito en cuanto al cine independiente se refiere, Il Kino ha sembrado una semilla e inspirado a varios grupos de entusiastas. En Berlín, otro Il Kino nació de la mano de uno de los socios con el mismo nombre y la misma filosofía: una pequeña sala de proyección, un bar, público mixto y artistas; todos ellos unidos por la pasión al cine.

Traducido por Daniel Carreto ♥